PRÓLOGO

El último año fue uno de los más difíciles, en décadas, para todos los habitantes del planeta. La crisis sanitaria tuvo efectos graves, particularmente en América Latina y Europa, donde se registraron los mayores índices de mortalidad. Además, al mismo tiempo que sufríamos las consecuencias de la pandemia, sentíamos la realidad de un planeta que ya se encuentra en 1,1 °C de calentamiento global, como nos mostró recientemente el último informe del IPCC. 

Como consecuencia de lo anterior, el panorama social y climático de América Latina y el Caribe en el 2021 revela que ALC es una de las regiones del mundo más afectadas por el Cambio Climático, donde los fenómenos meteorológicos extremos están causando daños graves al territorio, la población y la economía, con un aumento de los índices de pobreza, desigualdad y desempleo.  

En estas circunstancias, se ha manifestado que la cooperación internacional y el multilateralismo son pilares indispensables de la estrategia de respuesta, tanto a la crisis climática como a la sanitaria. Por ello, la UE ha enfocado su acción externa al cambio climático en línea con el Pacto Verde Europeo. Con este espíritu, desde la UE reorientamos nuestra cooperación externa hacia un modelo de «asociaciones» más comprensivo. Nuestra DG se denomina ahora INTPA  (International Partnerships), y las nuevas políticas, así como el  instrumento de financiación llamado NDICI (Neighbourhood, Development and International Cooperation Instrument) dedican 30% de su presupuesto total (79.5 mil millones de Euros) a la acción climática. De igual manera, se promueve más la colaboración entre la UE y sus estados miembros, en el marco de las iniciativas Team Europe. 

En este contexto, EUROCLIMA+ sigue como la principal plataforma de cooperación birregional en materia de cambio climático, con una reciente e incrementada atención a la recuperación verde, post pandemia.  

La fórmula de cooperación entre Europa y América Latina en cambio climático, inaugurada en el 2010 con la anterior fase de EUROCLIMA+ y de la cual hemos celebrado una década el año pasado, ha confirmado su validez. En particular, las actividades llevadas a cabo en los 4 años de la actual fase (2017-2021) nos enorgullecen, por la cobertura difundida de los proyectos, su ejecución y la amplitud de temas cubiertos con las acciones acordadas en los Diálogos País. 

Sin embargo, no es suficiente presentar en este informe, aunque sea de forma rigurosa, un simple recuento del trabajo que se está realizando; sino demostrar que los esfuerzos del Programa contribuyen, de manera significativa, a las prioridades establecidas en materia de cambio climático, por los países de América Latina y, colectivamente, por la región entera. También demuestra, de manera objetiva, cómo estos contribuyen a generar los efectos esperados en términos de más ambición en la lucha contra el cambio climático, a través de políticas e instituciones mejor focalizadas y preparadas, para que actúen consecuente y rápidamente  a fin de generar los resultados necesarios en términos de menores emisiones y de una región mejor capacitada para las consecuencias del calentamiento global. 

Por este motivo, una parte importante de este Informe Anual se centra en describir los resultados que se están produciendo a través de la contribución de las múltiples intervenciones y socios del Programa. Muchos son apenas incipientes; pero ya empiezan a apalancar la ambición mayor de los países socios. La UE seguirá en este camino hacia las emisiones cero en América Latina, a través una extensión planificada del Programa EUROCLIMA hasta el 2027.  

El itinerario escogido conjuntamente, entre la Unión Europea y los dieciocho países socios latinoamericanos, está dando buenos frutos en términos de acompañar cambios sustantivos en sus políticas de desarrollo, con vistas a dar respuesta a la crisis climática. Esto incluye diferentes pasos que van desde la identificación de las necesidades de cambio para hacer frente a la emergencia climática (últimamente agravada por la emergencia sanitaria), el diagnóstico de los sistemas de respuesta existentes, la puesta en marcha de iniciativas piloto y la creación de las condiciones habilitantes para un cambio significativo, hasta sostener la transición hacia un mundo más verde, equitativo, justo y con cero emisiones. 

Aprovecho, por lo tanto, la oportunidad para agradecer, especialmente, a nuestros socios latinoamericanos y a todo el equipo de EUROCLIMA+ que están contribuyendo a realizar las iniciativas que se presentan en este informe, con la intención de continuar este esfuerzo, con igual determinación, en los años siguientes.  

Felice Zaccheo

Jefe de la Unidad de Operaciones Regionales en América Latina y el Caribe
en la Dirección General de Asociaciones Internacionales (DG INTPA) de la Comisión Europea

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